Luis
siempre llegaba temprano a la clase de programación, al principio su objetivo era
simple: cumplir con las tareas que el maestro dejaba cada semana. Como muchos
estudiantes, su aprendizaje parecía seguir una lógica de reproducción, es
decir, repetir lo que se les enseñaba para poder completar los ejercicios y entregar
el trabajo antes de la fecha límite. Sin embargo, algo cambio con el paso de
las clases, Luis empezó a interesarse más por lo que estaba aprendiendo, no
solo quería copiar los ejemplos del maestro, sino entender cómo funcionaban
realmente los programas. Comenzó a investigar por su cuenta, a probar nuevas
herramientas y a equivocarse muchas veces mientras intentaba crear algo propio.
Un día
sorprendió a todos cuando presento una pequeña aplicación que había creado de
manera autodidacta, el maestro, al ver su interés y dedicación, decidió
apoyarlo y orientarlo para que pudiera seguir desarrollando su proyecto, en ese
momento el aprendizaje de Luis dejo de ser solo una repetición de conocimientos
y se convirtió en una resignificación. Según Berger y Luckman, la realidad de
la vida cotidiana se construye socialmente a través de las experiencias, el lenguaje
y la interacción con otras personas, ellos explican que el conocimiento que
adquirimos no solo se percibe pasivamente, sino que también se interpreta y se
transforma dentro de nuestras experiencias diarias.
En el
caso de Luis, la clase de programación era parte de esta realidad cotidiana
donde el conocimiento se transmitía, pero cuando comenzó a experimentar por sí
mismo y a crear algo nuevo, ese conocimiento adquirió un significado diferente
para él, de acuerdo con estos autores, el mundo social se forma a partir de
acciones humanas que luego se convierten en hábitos y formas de actuar
compartidas. Luis siguió primero esas pautas al repetir lo que aprendía en
clase, pero luego reinterpreto ese conocimiento para producir algo propio, de
esta manera, su aprendizaje paso de ser una simple reproducción de información a
una resignificación, por que utilizo lo aprendido para construir una nueva
experiencia.
La historia de Luis demuestra que aprender no siempre significa repetir lo que otros enseñan, a veces el verdadero aprendizaje aparece cuando una persona toma ese conocimiento, lo adapta a su realidad y lo transforma en algo nuevo. En este momento, como dirían Berger y Luckman, el conocimiento deja de ser solo parte de la rutina de la vida cotidiana y se convierte en una herramienta para construir una nueva realidad.
REFERENCIA;
Berger,
P. L., & Luckmann, T. (2003). La construcción social de la realidad.
Amorrortu.
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